En mitad de la calle, en cualquier parte,
mientras pensaba en esas cosas vagas,
que nos rozan apenas y se pierden
y no son pensamientos ni recuerdos,
ni nada que podamos retener,
sentí de pronto,
que tenía que decir una cosa distinta,
algo distinto, algo que me brotaba no se sabía de donde.
Porque en aquel momento
como esas flores bajas, milagrosas,
que perforan la tierra y aparecen
cuando nadie lo espera
entre las grietas de los sardineles…
Estaba entre la casa y el trabajo,
caminaba hacia las mismas cosas,
hacia la misma puerta,
sin embargo, algo me descarriaba y me trastornaba,
he debido volver hacia mi casa,
he debido volver, lo digo ahora,
se lo dije a Gonzalo en una esquina,
lo digo ahora, varias horas más tarde,
cuando he vuelto a buscar dentro del pecho y en la sangre,
en la voz de los hijos, en la noche,
lo que debí decirte y no te dije.
Pero lo quiero decir, no importa cómo,
te lo quiero decir y me distrae tu misma voz,
mi voz al responderte,
la casa que resuena y se ilumina
por sus puertas y pasos y bombillas,
he debido volver hace unas horas,
he debido por lo menos llamarte
he debido volver o detenerme a escribir con las uñas en la calle
en la pared de aquella casa vieja,
pero el hombre es cobarde,
no escribe con las uñas, no recoge las flores,
no mira hacia las nubes,
no regresa a las tres de la tarde hacia su casa
cuando siente de pronto que el corazón le crece y que algo...
algo distinto, algo que no perfora sino cuando florece,
lo ilumina y le exige en cualquier sitio...
Ya no es igual,
las horas han pasado, la risa, el ruido,
el eco de los hombres y de los automóviles,
mi propia voz, mis propias resonancias,
todo ese hollín que el mundo fabrica sin cesar
ha ido cayendo sobre aquel momento.
Pero de todos modos quiero decirte ahora,
hoy esta noche, 22 de julio,
que a las tres de la tarde en cualquier parte,
en el camino que recorro siempre,
sentí que algo distinto, algo hacia ti,
me hacía olvidar las calles y las cosas
que la vida organiza en líneas rectas.
No lo supe decir, talvez lo he dicho.
Tal vez amar sea simplemente esto,
estar aquí, en la noche,
sonriéndote en silencio, diciéndote estas cosas
y pensando que a través de los años
y a pesar de las flores y los hijos
no he sabido decirte que te amo.
jueves, 12 de junio de 2008
En mitad de la calle
Álvaro Castaño Castillo
martes, 3 de junio de 2008
The Story of Stuff (La Historia de las cosas)
Recomendamos ver este vídeo. Aquí nos enseñan de una manera clara cómo estamos consumiendo nuestro planeta, y cuál es el origen de la basura electrónica. Para saber más sobre este vídeo puedes visitar http://www.storyofstuff.com/
viernes, 16 de mayo de 2008
Ser feliz...
Ser feliz puede ser algo tan dulce como morir despues de un beso, puede ser algo tan suave como las manos del viento, algo tan simple como rezarle a Dios en un templo, o algo tan imposible como tenerte a vos, por ejemplo.
Autor desconocido
Autor desconocido
jueves, 24 de abril de 2008
Ítaca
Si vas a emprender tu viaje hacia Ítaca / pide que tu camino sea largo, / rico en aventuras, lleno de experiencias. / A Lestrigones y a Cíclopes / o al colérico Poseidón, no les temas, / no hallarás tales seres en tu ruta / si no los llevas dentro de tu alma. / Pide que tu camino sea largo. / Que numerosas sean las mañanas de verano / en que con placer y alegría / arribes a bahías antes nunca vistas. / (…) Lleva siempre a Ítaca en tu pensamiento. / Llegar allí es tu destino. / Mas no apresures el viaje. / Mejor que se extienda muchos años / y en tu vejez atraques en la isla / enriquecido con lo ganado en el camino / sin esperar que Ítaca te enriquezca. / Ítaca te ha regalado un hermoso viaje. / Sin ella no habrías emprendido el camino. /Pero no tiene ya nada que darte. / Aunque pobre la encuentres, Ítaca no te ha engañado. / Así, rico en saber y en vida, como te has vuelto, / entenderás al fin qué significan las Ítacas
Kavafis
En: http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=111102
Kavafis
En: http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=111102
sábado, 22 de septiembre de 2007
Usa protector solar
Una serie de consejos profundos para la vida, para la vida que pasa, que se va...
sábado, 15 de septiembre de 2007
Poema: En mitad de la calle
Por Alvaro Castaño Castillo
En mitad de la calle, en cualquier parte,
mientras pensaba en esas cosas vagas,
que nos rozan apenas y se pierden
y no son pensamientos ni recuerdos,
ni nada que podamos retener,
sentí de pronto,
que tenía que decirte una cosa distinta,
algo distinto, algo que me brotaba no se sabía de dónde.
Porqué en aquel momento
como esas flores bajas, milagrosas
que perforan la tierra y aparecen
cuando nadie lo espera
entre las grietas de los sardineles...
Estaba entre la casa y el trabajo,
caminaba hacia las mismas cosas,
hacia la misma puerta,
sin embargo, algo me descarriaba y me transía...
he debido volver hacia mi casa,
he debido volver, lo digo ahora,
se lo dije a Gonzalo en una esquina,
lo digo ahora, varias horas más tarde,
cuando he vuelto a buscar dentro del pecho, en la sangre,
en la voz de los hijos, en la noche,
lo que debí decirte y no te dije.
Te quiero decir, no importa como,
te lo quiero decir y me distrae tu misma voz,
mi voz al responderte,
la casa que resuena y se ilumina
por sus puertas y pasos y bombillas,
he debido volver hace unas horas,
he debido por lo menos llamarte
he debido volver o detenerme a escribir con las uñas en la calle
en la pared de aquella casa vieja,
pero el hombre es cobarde,
no escribe con las uñas, no recoge las flores,
no mira hacia las nubes,
no regresa a las tres de la tarde hacia su casa
cuando siente de pronto que el corazón le crece y que algo...
algo distinto, algo que no perfora sino cuando florece,
lo ilumina y le exige en cualquier sitio...
Ya no es igual,
las horas han pasado, la risa, el ruido,
el eco de los hombres y de los automóviles,
mi propia voz, mis propias resonancias,
todo ese hollín que el mundo fabrica sin cesar
ha ido cayendo sobre aquel momento,
pero de todos modos quiero decirte ahora,
hoy, esta noche, 22 de julio,
que a las tres de la tarde en cualquier parte,
en el camino que recorro siempre,
sentí que algo distinto, algo hacia ti,
me hacia olvidar las calles y las cosas
que la vida organiza en líneas rectas.
No lo supe decir, talvez lo he dicho,
tal vez amar sea simplemente esto,
estar aquí, en la noche,
sonriéndote en silencio, diciéndote estas cosas
y pensando que a través de los años
y a pesar de las flores y los hijos
no he sabido decirte que te amo.
En mitad de la calle, en cualquier parte,
mientras pensaba en esas cosas vagas,
que nos rozan apenas y se pierden
y no son pensamientos ni recuerdos,
ni nada que podamos retener,
sentí de pronto,
que tenía que decirte una cosa distinta,
algo distinto, algo que me brotaba no se sabía de dónde.
Porqué en aquel momento
como esas flores bajas, milagrosas
que perforan la tierra y aparecen
cuando nadie lo espera
entre las grietas de los sardineles...
Estaba entre la casa y el trabajo,
caminaba hacia las mismas cosas,
hacia la misma puerta,
sin embargo, algo me descarriaba y me transía...
he debido volver hacia mi casa,
he debido volver, lo digo ahora,
se lo dije a Gonzalo en una esquina,
lo digo ahora, varias horas más tarde,
cuando he vuelto a buscar dentro del pecho, en la sangre,
en la voz de los hijos, en la noche,
lo que debí decirte y no te dije.
Te quiero decir, no importa como,
te lo quiero decir y me distrae tu misma voz,
mi voz al responderte,
la casa que resuena y se ilumina
por sus puertas y pasos y bombillas,
he debido volver hace unas horas,
he debido por lo menos llamarte
he debido volver o detenerme a escribir con las uñas en la calle
en la pared de aquella casa vieja,
pero el hombre es cobarde,
no escribe con las uñas, no recoge las flores,
no mira hacia las nubes,
no regresa a las tres de la tarde hacia su casa
cuando siente de pronto que el corazón le crece y que algo...
algo distinto, algo que no perfora sino cuando florece,
lo ilumina y le exige en cualquier sitio...
Ya no es igual,
las horas han pasado, la risa, el ruido,
el eco de los hombres y de los automóviles,
mi propia voz, mis propias resonancias,
todo ese hollín que el mundo fabrica sin cesar
ha ido cayendo sobre aquel momento,
pero de todos modos quiero decirte ahora,
hoy, esta noche, 22 de julio,
que a las tres de la tarde en cualquier parte,
en el camino que recorro siempre,
sentí que algo distinto, algo hacia ti,
me hacia olvidar las calles y las cosas
que la vida organiza en líneas rectas.
No lo supe decir, talvez lo he dicho,
tal vez amar sea simplemente esto,
estar aquí, en la noche,
sonriéndote en silencio, diciéndote estas cosas
y pensando que a través de los años
y a pesar de las flores y los hijos
no he sabido decirte que te amo.
lunes, 13 de agosto de 2007
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